Desde el Estadio del Deportivo Morón.-
Víctor Emilio Galíndez y Justo Suárez, el torito de Julio Cortázar. Los Traidores de Eduardo Sacheri, el cuento que tatúa este clásico: Deportivo Morón y Nueva Chicago. El Gallo de Morón y el Torito de Mataderos. Como dos pesos pesados por la corona metropolitana de Primera B. Brama la multitud bajo un calor feroz. Este duelo es de sábado -desde siempre- mas esta vez será en domingo. Aquí hay sólo una barra, la de Morón, que es local. Un chiquito en la platea preguntó por los visitantes y al saber de su incomprensible suerte respondió con la certeza de un niño: "que aburrido". Iniciado el trámite los primeros escarceos; abundan los nervios, la pierna fuerte y el que puede lastima pero tibiamente. El trámite es parejo y muy trabado. Se miden, se tantean, se buscan poco y nada. El local asume el protagonismo empujado por los suyos, que piden lo que fueron a buscar: la victoria a como dé lugar y si es por Knock out, mejor aún. Una pequeña gresca acaba con una amarilla por lado. Otra vez ataca El Gallo y asesta un golpe que se incrusta en el travesaño; a falta de diez para el fin de la primera vuelta Ramiro López (primera defensa para Morón) tumba al golero Gómez y hace estallar a la barriada. Pitazo y cada quien a sus rincones. El asalto definitivo es más movido desde el inicio. Cinco minutos bastan para que López golpee con justeza a un Gómez indefenso y nervioso. El Torito va con lo que le queda, con amor propio y con la esperanza nigeriana Félix Orode (llegado de San Lorenzo) pero no hay caso, su contrincante está mejor plantado. Restan ocho y López por tercera vez derriba a Gómez y la ilusión de todo Mataderos, que por tevé observa la inesperada paliza. No conforme con la biaba propinada, Morón está con todas las luces, sigue yendo al frente y acierta todo lo que tira. En el minuto final Lucio Ceresetto -debutante como López- noquea al uno rival y la diferencia - 4 a 0 en las tarjetas y en la memoria - es inapelable. Desgastó a su adversario, le manejó los tiempos y cuatro veces lo hizo besar la lona. Su barra enardecida, celebra por las calles del barrio una victoria inolvidable luego de 12 años. "Qué le vas a hacer, ñato, cuando estás abajo todos te fajan. Todos, che, hasta el más maula." Así comienza Torito de Cortázar. Así termina esta crónica.
Texto: Javier Jalle Imagen: Luis Dardenne
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