
Alguien alguna vez -quizá con cierto extravío- aseveró que el 2 a 0 era el peor resultado. Alguna vez, desde Ituzaingó, el célebre Eduardo Sacheri escribió Mito y realidad sobre el 2 a 0. Ahora, dado el desenlace del torneo aquella fatua máxima cobra protagonismo central: Banfield tropezó en la Bombonera y Newell´s en su casa, ambos por 2 a 0. Sin embargo, a los del sur les alcanzó para ser campeones por vez primera aún con esa herida que es la derrota. Así se cerró otro campeonato con carencias, remiendos y suspenso. Puede haber sido de los peores partidos en su inolvidable campaña, de hecho fue el traspié más abultado que sufrió (el anterior con Racing fue por la mínima) y el primero en calidad de visitante ante un Boca sin copa y sin sed; solamente la vigencia de Martín Palermo, máximo verdugo (11 conquistas) del golero banfileño Luchetti. Amnésico el desempeño del flamante campeón, cuyos méritos para nada están en discusión. Con el artillero del certamen -Silva, 14 tantos- , la defensa menos vulnerada y siendo el menos perdedor. Será entonces que las primeras veces se ven empañadas por los nervios. Ñubel pudo haber sido. Apoyado por una multitud de leprosos y derrotado su competidor le falló el tercer deseo; quizá los más difíciles son los que dependen de uno mismo. Nunca estuvo a la altura del compromiso. Desde empezado el cotejo se vio superado por San Lorenzo -justo vencedor- que fue a Rosario a vengar el campeonato truncado por su adversario hace 15 años. A los 9 minutos Peratta le atajó un penal a Kily González, canalla de ley, pero de inmediato Bordagaray, canalla de turno, abrió el marcador y a los 23 del complemento le dio muerte a la ilusión rojinegra. Cabe destacar el aliento de su público que además despidió a sus jugadores con aplausos. Ya en las afueras del estadio -enardecidos- fueron por los azulgranas y se trenzaron con los de azul. Y si de leprosos se trata, Marcelo Bielsa dejó un mensaje a una comunidad de chicos salvadoreños, donde se encuentra; allí afirmó "el fútbol es el deporte más atractivo para todos los continentes. Si yo tuviera que decir por qué sucede eso, es porque no siempre ganan los poderosos". Mientras los poderosos evaden sus compromisos, Banfield saldó una moratoria de 113 años, duerme en paz y sueña despierto.
Texto: Javier Jalle Imagen: Luis Dardenne
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