La historia - cronológicamente- comenzó el viernes y se detuvo en domingo. Sin embargo, en domingo la historia se tornó anacrónica y la punta cambió de manos cuando languidece el campeonato. El viernes, Banfield trepó a la cima para sentirse vivo -como el banfileño ilustre, Roberto- y derrotar por la mínima a un desangelado Huracán. Pudo ser empate pero el líder tiene al goleador y Silva (Santiago) marca la diferencia. Ayer, Newell´s tropezó de local (1 – 2) contra el siempre complicado Arsenal que lo maniató, lo enredó y envenenó la esperanza de su derrotado. Los de Rosario estuvieron cerca, pero el liderazgo -por méritos propios y por sus vecinos de Sarandí- quedó bien al sur. En definitiva, dos victorias visitantes alteraron el nudo del campeonato a falta de dos capítulos. Quizá el miércoles haya campeón, puede que primerizo, ó acaso en siete días la historia tenga punto final.
Otra historia, la historia, se empezó a escribir el viernes cuando se sorteó el fixture del Mundial de Sudáfrica sin la presencia de Diego Maradona, suspendido por la FIFA. (1) De antemano, por su ubicación en la clasificación, Argentina era cabeza de grupo -el B- y a los premios salieron: Nigeria, Corea del sur y Grecia en ese orden. Redoblona, trifecta y pleno. ¿Puro grupo? Lejos de la fortuna y el azar, de Riveritos y de timbas, y fundamentalmente de un nivel definido: la Selección tiene el sueño atrasado hace 24 años y su historia le exige despertar. Esto, lector, es un tentempié de lo que vendrá; siquiera una reseña porque la copa del mundo demanda más líneas. Esta historia tiene puntos suspensivos. Tómelo como una seca nomás.
(1) “sí yo fuera Maradona/ saldría en Mondovisión/ para gritarle a la Fifa/ ¡que ellos son el gran ladrón!” La vida tómbola- Manu Chao.
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