
La patrona aprovecha el sol del mediodía y cuelga la ropa en el patio; la radio como un rumor, el tuco y la víspera de otro domingo de fútbol. Recuerdos que de prepo se sientan a la mesa y descorchan el vino; el Polaco y el Feo derraman tangos de fondo mientras la tarde se entrega a la nostalgia sin chistar. Tigre sigue tallando en lo más alto de la tabla pero anda embarullado. Boca, a un punto, volvió a asomar el hocico y Estudiantes y Vélez son habitúes en la milonga. El puntero empató con el bravo Estudiantes mas no puede mandarse a mudar del suburbio triste del promedio. Parado en la esquina espera un guiño para poderse piantar. Boca se recuperó de la derrota fulera que le propinó Independiente, se impuso en tierra sanjuanina y ahora es escolta solitario. Vélez empardó frente a Unión y perdió el trole a la cima, acaso, porque el 60 no pasa por Liniers. Los de Avellaneda ganaron su segundo partido al hilo, abandonaron el oscuro callejón de las dudas y un cacho de esperanza los invade repentinamente. A San Lorenzo le metieron la mano en la lata y por más que su gente tire la bronca sigue anclado en la promoción. Por Boedo afilan el cuchillo para el duelo frente a los de Atlético Rafaela. Lanús se fue al mazo y hace cuatro domingos no sale de perdedor y Banfield transita las calles de tierra del certamen. Olimpo, amurado y sin un cobre, en dos partidos no aportó en el score y teme volver a jugar los sábados donde gobierna Instituto. River trabajó de cuento al Deportivo Merlo y no se puede apoliyar porque quilmeños y canallas cinchan por alcanzarlo. Cae la noche, la patrona descuelga la ropa y el perro chumba en el zaguán como si olfatease el otoño. La ausencia, el rezongo del bandoneón, lo que queda del domingo quizá sean sinónimos.
Texto: Javier Jalle Imagen: Luis Dardenne |